El 2024 ha estado lleno de giros inesperados, de momentos que me han puesto a prueba y que, como suele suceder en estos casos, me han llevado a replantearme muchas cosas.
A veces la vida nos empuja a detenernos y a escuchar con atención a cosas que a menudo resultan ser lo que realmente importa.
Estos meses he sentido, más que nunca, la necesidad de reconectar con la naturaleza, de pisar la tierra, sentir el aire, el sol y la lluvia, y dejar que me guíen de nuevo hacia el equilibrio.
Este año será un viaje. Quiero perderme en caminos, explorar nuevas rutas y dejarme envolver por la belleza de los paisajes que me rodean.
Con la cámara en mano, quiero salir a capturar esos momentos fugaces que cuentan historias y compartirlos con vosotros a través de Instagram y este blog.
Mi intención no es solo documentar las aventuras, sino también mis errores, celebrar los aciertos y dejarme acompañar por quienes sientan la misma necesidad de desconectar de lo cotidiano y de lo rutinario para conectar más allá de un mundo que ha convertido en lujo dormir bien, respirar aire puro y caminar por la naturaleza.
Este viaje no es solo físico, es también un regreso a mí mismo, a mis raíces, a las partes de mí que a menudo he dejado olvidadas y perdidas en el día a día. Será una etapa para descubrir, para conocer nuevas personas y compartir con ellas las aventuras que están por venir.
Afortunadamente esta travesía no la comenzaré solo. Mi fiel compañera de pelo negro y rizadito, Fanta, será mi aliada inseparable en cada paso, en cada camino, en cada nueva historia. Su energía y su compañía hacen que este viaje sea aún más especial.
Este 2025 está lleno de proyectos, de rutas que quiero recorrer y de historias que quiero vivir y de historias que quiero contar. Si estas palabras resuenan de alguna manera contigo, te invito a unirte a mí, quizás podamos formar una comunidad y compartir experiencias, aprender durante nuestros caminos y abrazar cada paso que demos.
¡Nos vemos en el camino!